El virus de Theo Jansen
Hace 21 años tuvo un sueño, el proceso evolutivo se cosechó en su mente con ADN de un material que nunca optó por cambiar, tubos amarillos de plástico utilizado en tuberías eléctricas. Y así fue creando piezas que unidas que a partir de algoritmos genéticos se convierten en bestias, “son un virus, a mí me infectó la idea hace 21 años y no puedo hacer otra cosa que crearlos y ayudarlos a evolucionar, soy el paciente peor infectado, pero he logrado infectar a muchos otros en el mundo” estableció ayer en el IAAC en Barcelona donde con una simpatía, sencillez y encantó de alguien muy joven, pero lleno de experiencia, nos contó a sus 64 años cómo ha dedicado las últimas décadas a la creación de sus bestias y cómo espera poder dedicarles las próximas.
Sus bestias viven y se mueven del viento, que las impulsa y ayuda a caminar, y así ayudar al ecosistema de las playas que cada vez se reduce más con el pasar del tiempo, en especial en Holanda donde Jansen vive con sus bestias. El éxito de su evolución radica en alcanzar el criterio de aptitud en su algoritmo genético para que las bestias puedan caminar por sí solas eternamente combatiendo las tormentas, y alejándose del mar.
El artista ayer compartió su último logro en la evolución genética de las bestias, la posibilidad de las mismas de moverse para buscar otras bestias. La idea de Jansen es que como cualquier especie las bestias recurran las unas a las otras para en conjunto derrotar las tormentas unidas como especie para luego poder subsistir cada una como individuo.
“Es el Da Vinci del Siglo XXI”. “Demuestra que la ingeniería es arte” son muchas de las frases que definen al artista y sin duda ningún halago o descripción es errónea pero todas le quedan cortas al tratar de describir a un personaje de coraza tan sencilla y mente tan profunda que sin duda debe ser fuente de inspiración de mucho arquitectos e ingenieros, pero que bien puede inspirar a cualquiera: “No obliguen al material a ser lo que no es, escuchen y estudien al material y dejen que él les hable, les dirá mucho más que cualquier cosa que ustedes solos se hayan podido imaginar”, explicaba Jansen. Parece el paso más sencillo del método científico: observación, pero sin duda el más fácil de obviar.
“Todos somos proteínas, y de las proteínas están hechos los ojos, la piel… Las proteínas de mis bestias son los tubos amarillos de plástico” aseguraba Jensen, y a partir de ello ha logrado construir lo que él llama “la evolución de sus bestias” donde con los mismos tubos crea músculos, reflejos, sensores”. A través de vídeos explicaba la evolución de sus especies y el por qué ha tenido que usar la tecnología cómo aliada para reducir los billones de posibilidades de evolución. Concretar, delimitar, concretar suelen ser las claves del éxito ante cualquier tesis o tema de estudio y por más complejo que sea el de Jensen la delimitación del tema es lo más concreta posible.
Theo Jansen vive y crea su sueño a su antojo, y por antojo no implico que sea terco o egoísta en sus procesos creativos. Escojo el adjetivo antojo con suma cautela, siendo el que más se adapta a su creatividad, genialidad, estudios y parte artística. La cantidad de posibilidades y decisiones que ha podido tomar a lo largo de su estudio son infinitas, y sin embargo las explica con tal sencillez que hasta un niño las comprendería. La unión entre la ingeniería que desarrolla y el enfoque que lo guía es donde entra el Jansen artista: la pasión, la intuición, la determinación por cumplir un sueño en donde las bestias increíbles que crea logren su máxima evolución. “¿Por qué en un ambiente tan complicado como la playa con tormentas y mareas que controlar? ¿Por qué sólo caminan y no saltan?” Las muchas respuestas científicas que pueden tener preguntas tan sencillas cómo estás que hicieron los escuchas las respondía el artista y no el ingeniero.
Pero Jansen no es sólo un genio como artista, como ingeniero y como visionario. Ayer demostró que además posee la misma genialidad para expresarse, para contar historias y lograr que las muchas personas que lo escuchan se apasionen con él de su proyecto y con él como persona. Su evolución es tan deslumbrante que cuando no esté para contar la historia de sus bestias, las mismas lo podrán contar por él, y es que sólo basta verlas para entender, infectarse del virus Jansen e inspirarse.


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